Al final, sacas una cosa buena… Siempre conviene sacar una
cosa buena de todo lo que haces, al cabo de este día te dices: “que bien sienta
reírse de si misma” es una manera de que te de igual lo que digan los demás de
ti, de tu físico de tu actitud y carácter, sabes como eres y si te ríes de tus
fallos sabes lo bueno que tienes.
Como dice mi padre y no le falta razón: “Hay que aprender a reírse
de ti mismo y no que lo hagan los demás a tu espalda”.
Cuando aprendes a reírte de todo, dicen “¡que felicidad!” pero
a veces antes de reírte tienes que haber llorado, de una manera u otra. Mediante
risa o el llanto aprendes cosas nuevas, cosas que a lo largo de la vida te van
a servir para pensar algo más de ya que la gente es más cruel que cualquier
otra cosa, y no duda ni un segundo en hundirte hasta donde pueda y hasta donde
les dejes que lo hagan.
Hay muchas cosas de que reírse y de que llorar, supongo que
al final de todo habrás derramado suficientes lágrimas con las que llenar una
pecera. Y al final de todo habrás reído tantas veces que se te quedarán las
huellas en la cara y tantas veces que podrás haber llenado un libro de
situaciones que produzcan risa.
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